La Red Sevilla por el Clima ve \»escasamente sombreada\» la nueva obra de Juan Antonio Cavestany

Red Sevilla por el Clima, Junio 2017

La Red Sevilla por el Clima como asociación ciudadana comprometida con el clima urbano de la ciudad y el área metropolitana, tiene como encomienda fundamental mejorar la habitabilidad, bienestar climático y el futuro de la ciudad, y poner de relieve las acciones positivas o negativas que tienen los proyectos municipales para el clima de la ciudad. Para ello nos basaremos en criterios objetivos y medibles.

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El nuevo parque recientemente inaugurado en la calle Juan Antonio Cavestany, se realiza en sustitución de una plaza “Dura” construida en los años 90 cuando distintas corrientes culturales y filosóficas, ante un contexto urbano muy distinto del que nos encontramos hoy, apostaban por este tipo de espacios muy pavimentados y de escasa vegetación. La problemática de este espacio generó rechazo durante mucho tiempo entre los vecinos derivando en su abandono. La esperanza del vecindario en un cambio de rumbo y su reconstrucción como un verdadero espacio verde para el barrio, llegó cuando se conoció la que entendemos acertada decisión de intervenir en ese espacio y en ese sentido por parte del ayuntamiento. Sin embargo, lamentamos profundamente que la ejecución del parque no ha terminado de conseguir los planteamientos de partida,

Sin embargo, lamentamos que la ejecución del parque llevada a cabo no haya terminado de conseguir los planteamientos de partida, distando el resultado de las previsiones iniciales y de las expectativas de sustituir una plaza dura por un pulmón verde a semejanza del parque próximo sito en la calle Sta. Juana Jugán.

Atendiendo a las distintas variables que intervienen en la calidad ambiental y climática del espacio público, el resumen de las valoraciones realizadas siguiendo el protocolo del Sello Climático de la Red es el siguiente:

Superficies sombreadas: En este trascendental aspecto, el parque presenta dos partes muy diferenciadas, por una parte el tramo más estrecho ubicado al sur ha sido reforestado con una densidad de árboles suficiente para lograr niveles de sombreado que se aproximan al 40% de la superficie, siendo el tramo ubicado al norte donde el problema es mayor, hasta el punto en que no llega a cubrir un 20% de la superficie tratada. En esta zona donde el parque se ensancha y los árboles de la avenida se interrumpen, la densidad de nueva arboleda plantada disminuye drásticamente, antes del encuentro con la calle José Laguillo. El problema viene acentuado por el tipo de árbol elegido, al no tener follaje suficiente para conseguir altas densidades de sombra, y por las dificultades de adaptación a la obra, presentando marras desde el momento de su plantación. Para que las sombras procuradas por la arboleda repercutan positivamente en el microclima del espacio público hay que considerar aspectos inherentes a las especies usadas como la altura media del aire sombreado que supondría, o las densidades de copa.

Superficie pavimentada y albedo ponderado: Entendemos que el nuevo proyecto mantiene una muy elevada proporción de superficie pavimentada (aproximadamente dos tercios del espacio tratado), generando al mismo tiempo un fraccionamiento de los espacios ajardinados. Por una parte, la zona ubicada más al sur se ha tratado con parterres alargados que mitigan en parte las condiciones de recalentamiento del parque. Pero es el tramo norte donde además de la escasa densidad de sombra se ve aumentada la superficie pavimentada, reservando tan sólo pequeñas alcorques repartidos en micro-espacios aislados entre sí.
Se genera así una discontinuidad entre pequeñas zonas verdes inconexas, sin que se entienda el argumento o la idea general que soporte el diseño. ¿Por qué este diseño? ¿Para qué tanto pavimento? Las superficies pavimentadas resultan impermeables a la filtración, el índice de porosidad es muy bajo y no hay muchos elementos destacables que eviten su sobrecalentamiento que puede continuar durante la noche al no recuperar la temperatura ambiente.

Ventilación natural del espacio público: La influencia del aire urbano recalentado por las amplias explanadas de pavimento y asfalto va a seguir repercutiendo negativamente en el microclima del conjunto proyectado. La mitad norte de la actuación coincide con un entorno de grandes playas pavimentadas, faltos de la protección climática que brinda la densa arboleda en el resto de la avenida. La influencia del efecto isla de calor, especialmente acusado en el anillo perimetral del Centro Histórico sevillano mantendrá su entrada desde la calle José Laguillo al área de actuación dificultando el embalsamiento de aire frio en su interior.

Continuidad con los ecosistemas del entorno: En ese mismo sentido, cabe llamar la atención de la oportunidad de asociación que existe con los espacios verdes del terraplén del puente de Santa Justa, en la acera opuesta de la calle Sta. Juana Jugán, unos espacios altamente sombreados y con suelos verdes que mantienen unas óptimas condiciones climáticas en su interior y son intensamente utilizados por los vecinos. El tramo de calzada de la calle Juana Jugan podría haberse reducido para poder unir ambos parques, cuestión que hoy todavía creemos necesaria y viable.

Accesibilidad peatonal: En la propuesta se ha mantenido la valla perimetral que cerraba la plaza anterior. Esta decisión que puede ser acertada para el mantenimiento de los elementos urbanos, resta permeabilidad de accesos al parque, que facilitarían su uso no sólo por parte de los vecinos sino también por parte de peatones que se dirijan a la estación de Santa Justa desde Cavestany, y seria necesario aumentar los puntos concretos de registro interior de la actuación. El espacio vallado genera una alta discontinuidad en el espacio donde se colocan anualmente las casetas de la Fiesta del Marisco, que si bien suponen una actividad amable para el barrio, no debe ser excusa para mantener la pavimentación completa y sin árboles, que incide negativamente en las premisas de transformación vegetal con que acertadamente se inició la actuación. Bien podría localizarse en cualquier espacio próximo del entorno, o haberla compatibilizado con superficies de pradera natural y arboladas.

En resumen, la Red Sevilla por el Clima considera que aunque partía con buenas intenciones desde su gestión, la actuación se presenta excesivamente pavimentada y escasamente sombreada, por lo que es mejorable desde el punto de vista de la aplicación de los criterios del Sello climático, iniciativa aprobada recientemente por el ayuntamiento de Sevilla. Esperamos que a corto plazo se puedan corregir estas cuestiones y el espacio se convierta en el pulmón climático ejemplar que se pretendía.

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