1) EL OBJETIVO

El cambio climático es una realidad que avanza en sus distintas manifestaciones por todos los territorios del planeta, dejando obsoletas con más rapidez de la deseada las estimaciones previstas por la comunidad científica. El calentamiento global, una de las causas inductoras del cambio climático, continúa batiendo récords al registrar el pasado mes de febrero de 2016 el mayor aumento de la temperatura media global del planeta desde que se tienen registros (1,35 ºC). Por otro lado, la concentración de dióxido de carbono atmosférico – CO2 – alcanzó en dicho mes su máximo histórico: 404,16 ppm.

La pasada Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en París (COP21), más allá de la valoración sobre la fiabilidad y consistencia de los compromisos adquiridos por los países firmantes, ha puesto de manifiesto la necesidad inaplazable de controlar dicha temperatura media (no sobrepasar los 2ºC sobre la existente en la actualidad) y realizar un ambicioso plan de mitigación y adaptación al cambio climático por la comunidad mundial, de forma que amortigüe sus negativos efectos sociales, económicos y ambientales entre la población.

En el caso de Andalucía, y en particular de Sevilla, las consecuencias de este fenómeno se materializarán en el aumento de la frecuencia y duración de las épocas de sequía, además de un incremento de las temperaturas entre 2 y 5 ºC (se podrían alcanzar los 50 ºC en el centro de la ciudad a finales de siglo). Otros efectos indeseables asociados se reflejarán también en nuestra región con la pérdida de biodiversidad, afecciones en la salud por incremento de contaminantes y partículas atmosféricas, impactos en la agricultura y usos del agua, aumento del nivel costero y periodos bruscos de intensas precipitaciones.

Este panorama debería exigir un posicionamiento nítido y una intervención inaplazable de los agentes económicos, políticos y sociales sobre cómo abordar los problemas presentes y futuros que origina el cambio climático. Gobiernos nacionales, regionales y locales, corporaciones, empresas, sociedad civil,… están llamados hoy día a responder a este desafío.

2) LA ACCIÓN MUNICIPAL

Es en el ámbito local, en la ciudad, donde se dirimirá el futuro y la evolución de los elementos provocadores del cambio climático. El 60 % de la población mundial vive en ciudades que, a su vez, son las generadoras del 75% de los gases efectos invernadero (GEI). Energía, Movilidad, Residuos, Ordenación del Territorio, Industria, Servicios, Sumideros,… son las áreas más importantes implicadas en la acción por el clima y deben ser objeto de iniciativas específicas para su gestión. En esa línea, el Pacto de los Alcaldes por el Clima y la Energía es una propuesta de la Unión Europea para aplicar en las ciudades y territorios medidas que aborden de manera conjunta e integral la atenuación y adaptación al cambio climático. Medidas que se traducen en el compromiso de elaboración de un Plan de Acción para la Energía Sostenible y el Clima (PAESC), donde se concreten las distintas actuaciones que deben llevar a cabo las ciudades y territorios adheridos.

El Ayuntamiento de Sevilla, firmante del citado pacto desde el año 2009, se ha comprometido públicamente a revisar los objetivos de su PAESC en función de los acuerdos alcanzados en la última Cumbre del Clima de París (diciembre 2015), para lo que elaborará un nuevo plan estratégico y una estrategia de movilidad sostenible, haciendo especial hincapié en la rehabilitación de viviendas desde el punto de vista de la sostenibilidad y el ahorro energético , y en reforzar las conexiones de la estación de Santa Justa con la propia ciudad a través del tranvía y con el aeropuerto de San Pablo vía Cercanías. Acciones importantes sin duda, pero que habrá que completar con un conjunto más amplio de medidas transversales que vayan orientando la ciudad hacia un modelo de ciudad más ecológica y eficiente en el usos de los recursos.

3)  LA CIUDADANÍA

La complejidad de los problemas que genera el cambio climático necesita de la intervención de los distintos actores sociales: de los gobiernos, a través de las actuaciones normativas y legisladoras y la buena gobernanza; de las empresas, mediante la adopción  de compromisos éticos, sociales y medioambientales de progreso económico y social que le permite la responsabilidad social corporativa; y en última instancia de la ciudadanía, protagonista final y destinataria principal de dichas actuaciones.

En ese sentido, el éxito de las medidas contra el cambio climático va a depender pues, en gran medida, de su puesta en práctica y grado de implicación por parte de cada uno de los habitantes de nuestros pueblos y ciudades.

El compromiso individual y colectivo de cada ciudadano debe traducirse en la aplicación de buenas prácticas ambientales en los distintos ámbitos por donde transcurre su vida diaria: el hogar, el transporte, el trabajo, la compra, la comunidad,…

En Sevilla el movimiento ciudadano ha sido y es protagonista de algunas iniciativas que han penetrado intensamente en el tejido social y cuyas repercusiones, sobre la mejora del ambiente urbano, contribuyen a la lucha contra el cambio climático. El transporte en bicicleta y los huertos urbanos, con la red de infraestructuras complementarias creadas para su funcionamiento, son buenos ejemplos de ello.

Toca ahora abordar, profundizar y extender nuevas iniciativas y movimientos ciudadanos, nuevas redes sociales que incorporen al mayor número de personas comprometidas voluntariamente en la mejora de la calidad de vida de la ciudad.

4)  LAS PROPUESTAS

Como ciudadan@s aspiramos a que Sevilla se convierta en un referente ambiental urbano, a alcanzar el reconocimiento como Capital Verde Europea, a conseguir el estatus de Ciudad Sostenible, Saludable, Amigable… para lo cual habrá que profundizar en medidas para su recuperación y desarrollo que afronten temas como:

  • Reverdecer la ciudad implantando vegetación en los espacios disponibles de los edificios públicos y privados de la ciudad, en las zonas públicas urbanas (viario, plazas, rotondas, etc.), así como en las viviendas particulares.
  • Mejorar la calidad de las zonas verdes (Tamarguillo, Miraflores, Mª Luisa, Jardín Americano, Guadalquivir, Almirante Lobo…)
  • Consolidar y ampliar la red de  huertos sociales urbanos.
  • Avanzar en la peatonalización urbana (barrios, centro histórico…)
  • Diseñar una movilidad acorde con las necesidades de la ciudad (centro, barrios, Isla de la Cartuja, aparcamientos, sentidos de la circulación,….)
  • Impulsar la rehabilitación de edificios y la eficiencia energética.
  • Desarrollo y fomento de las energías renovables en la ciudad.
  • Conservación, promoción y mejora de la red viaria ciclista.
  • Potenciar el río Guadalquivir para Sevilla y sus visitantes (ocio, cultura y medio ambiente en la arteria acuática de la ciudad)
  • Gestión sostenible y social del agua en la ciudad (barriadas, equipamientos, zonas verdes….)
  • Recuperación de espacios libres públicos (Tablada) e instalaciones patrimoniales industriales sin servicio (Altadis, Fábrica de Vidrio,…)
  • Impulsar el uso público de equipamientos ambientales y museísticos urbanos (museos, instalaciones ambientales, conjuntos escultóricos, parques, pabellones,…)
  • Recuperación y potenciación de los órganos de participación ciudadana (Consejo Sectorial Local de Medio Ambiente, Mesa del Árbol, Agenda 21, Mesa de la Movilidad, Consejo Asesor y de Participación Pública de la Agencia de la Energía…)
  • Integrar Sevilla en la red de ciudades con Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) promoviendo la sostenibilidad de nuestras zonas verdes y reduciendo los costes de depuración y evitando que las aguas pluviales sobrecarguen las depuradoras.

 

Nuestra ciudad, como exponente de la urbe mediterránea sureña, de elevado valor patrimonial, población media y barrios compactos, posee las características más favorables para impulsar nuevas iniciativas y movimientos ciudadanos con vocación medioambiental. Especialmente aquellos que se impliquen  en el trabajo transversal y la responsabilidad compartida, con el objetivo primordial de hacer nuestra ciudad más humana y habitable.

Esto es lo que pretende la Red Sevilla por el Clima.

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