La Red Sevilla por el Clima denuncia la tala de árboles del Ayuntamiento ante el Defensor del Pueblo Andaluz

 

Desde la Red Sevilla por el Clima, DENUNCIAMOS:

  • Que durante el mes de Julio de 2018, por orden del Ayuntamiento de Sevilla se está realizando una tala masiva de árboles en la ciudad de Sevilla (al menos 500 árboles a talar, que suman a los 2000 ya talados en 2018). Dicha tala afecta principalmente las Avda. de Cádiz, Avda. Manuel Siurot, Plaza del Pumarejo, Torneo desde Plaza de Armas a la Barqueta, Avda. de la Borbolla y muchas otras calles por toda la ciudad.
  • Que dichos árboles han sido identificados por el Ayuntamiento de la capital hispalense, por el “supuesto” riesgo que suponen para la seguridad de las personas o vehículos, lo que según opinión de los técnicos de dicha institución justifica su tala.
  • Que dicha evaluación contradice, sin embargo, la opinión de numerosos profesionales acreditados que consideran que muchos de estos árboles se podrían conservar con medidas alternativas para reducir el riesgo, sin tener que talar a tantos árboles de forma inmediata.
  • Que el arbolado urbano genera sombra para el viario público, especialmente necesaria en ciudades expuestas a una insolación masiva como es el caso de Sevilla.
  • Que el arbolado urbano, además, contribuye a la mejora del aire que respiramos, ofrece cobijo a numerosas aves, favorece la salud colectiva de los vecinos y presta un servicio esencial a la calidad ambiental de todos los habitantes de la ciudad, incluida la mitigación y adaptación frente al cambio climático.
  • Que la justificación dada por el gobierno es que dicha decisión se basa en “informes singularizados” de cada árbol realizado por profesionales y disponibles en la web del Ayuntamiento, pero que sin embargo a fecha de hoy 10 de julio, todavía no se han publicado en dicha página web; consta, por el contrario, que la publicación se realiza solamente una vez realizadas las talas de los árboles.
  • Que tras una comprobación in situ, muchos de los árboles apeados no estaban provocando daños en el acerado de las calles ni las ramas suponían un riesgo por posibles caídas.
  • Que los vecinos del entorno no han recibido información específica alguna sobre dicho acto, ni se ha recabado su opinión, hurtándoles la participación legal que les corresponde en las decisiones sobre su entorno urbano.
  • Que dichas actuaciones van en contra de todas las recomendaciones e iniciativas destinadas a la mejora del medio ambiente y el hábitat urbano, que promueven las distintas administraciones en nuestro país, poniendo en entredicho las propias normativas ambientales.
  • Que el “Plan de gestión del arbolado urbano de Sevilla” (https://www.sevilla.org/servicios/medio-ambiente-parques-jardines/plan-gestion-arbolado-urbano) del 1 de octubre del 2015 que supuestamente sirve como base para la actual campaña de poda y tala, carece de vigencia legal y de legitimidad, a saber por las siguientes razones:
    1. No consta que la “Certificación de la Gestión del arbolado por parte de entidades independientes“ (punto 12 de las medidas a desarrollar) se haya llevado a cabo.
    2. El plan de gestión no existe o al menos no se ha publicado en su “versión definitiva” tal y como consta como requisito para su implementación al final del documento donde se declara que “[L]a implantación de las medidas se llevará a cabo tras la constitución de la Mesa Ciudadana y del Grupo de Expertos, y una vez se haya llevado a cabo un proceso de participación e información pública, resultado de todo lo cual se aprobará una versión definitiva del Plan de Gestión, el cual, incluso tras su aprobación, estará́ abierto a cuantas modificaciones, ampliaciones y mejoras se consideren convenientes.”
    3. El proceso inclusivo anunciado en este apartado del plan de gestión (provisional) y en otras partes del mismo, no se concluyó con la debida participación de la ciudadanía ni con expertos, ni se realizó un proceso de participación e información pública, ni se aprobó una versión definitiva del plan de gestión.
  • Que las talas y podas realizadas actualmente incumplen con la normativa vigente. El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) (https://www.sevilla.org/ayuntamiento/transparencia/informacion-urbanistica) estipula en su Art. 9.3.11. las normas generales de protección de la vegetación. Según el apartado (1) de dicho artículo, se considera masa arbórea sujeta a las determinaciones del PGOU, todas las localizadas en el término municipal con independencia del régimen de propiedad del suelo. En su apartado (2) se precisa que cualquier actuación en zonas de masas arboladas que implique la eliminación de parte de ellas, sólo se autorizará cuando el proyecto garantice (a) El mantenimiento de una cobertura arbolada equivalente al setenta y cinco por ciento (75%) de la originaria; y (b) el cumplimiento de la obligación de reponer cinco (5) árboles por cada uno de los eliminados en zonas de dominio público, con las especies adecuadas. El apartado (4) resalta, que el arbolado existente en el espacio público, aunque no haya sido calificado zona verde, deberá ser conservado. Cuando sea necesario eliminar algunos ejemplares por causa de fuerza mayor imponderable, se procurará que afecten a los ejemplares de menor edad y porte. Finalmente, el apartado (8) del citado artículo del PGOU estipula que la necesaria sustitución del arbolado existente en las vías públicas, cuando por deterioro u otras causas desaparezcan los ejemplares existentes, será obligatoria a cargo del responsable de la pérdida sin perjuicio de las sanciones a que pudiere dar origen. La sustitución se hará por especies iguales y del mismo porte que las desaparecidas, o empleando la especie dominante en la hilera o agrupación del arbolado.

 

  • Que la actual práctica resulta ser incompatible por varias razones con las normas citadas:
    1. En primer lugar, el plan de gestión (solamente provisional), fundamento directo de la práctica de tala y poda actual, no refleja las pautas fundamentales legales recogidas en el PGOU de protección mediante conservación (Art. 9.3.11. apartado 4).
    2. Además, mientras el PGOU solamente habla de la eliminación de “algunos ejemplares por causa de fuerza mayor imponderable”, es decir como último resorte cuando otras medidas menos invasivas no resulten viables, el plan de gestión (provisional) no contempla tales medidas menos invasivas y decreta directamente la tala de arboles con “defectos estructurales y/o morfológicos graves o muy graves” (Art. 9.3.11. apartado 8).
    3. El mismo apartado 8 exige que se afecten a los ejemplares de menor edad y porte, criterio que tampoco se recoge en el plan de gestión (provisional).
    4. En algunos lugares, el informe realizado ha identificado prácticamente la totalidad de los árboles de una calle (p.e. la Avda. de Cádiz) como categoría 4 destinados a la tala, sin consideración alguna al requisito recogido en el apartado el citado artículo del mantenimiento de una cobertura arbolada equivalente al setenta y cinco por ciento (75%) de la originaria, ni mucho menos de reponer cinco árboles por cada uno de los eliminados en zonas de dominio público.
  • Que la evaluación del arbolado urbano, como base para las medidas de conservación y protección, si bien es cierto que tiene que tener en cuenta la seguridad de las vías públicas, de la misma manera tiene que tomar en consideración los criterios enumerados más arriba de protección de la vegetación urbana, que inspiran la legislación nacional, regional y local. En el proceso de ponderación de todos los aspectos relevantes, la administración pública está obligada a decidir de manera razonada y proporcional, aplicando siempre las medidas menos invasivas.
  • Que la seguridad de las vías públicas no puede ser usada como un argumento absoluto, eclipsando cualquier otro valor. La vida moderna no es ni podrá ser jamás completamente libre de riesgo. La sociedad moderna asume riesgos constantemente, y el Estado permite este ejercicio de la libertad personal. Un ejemplo de ello muy notorio es el mismo tráfico urbano que, a pesar de sus riesgos evidentes, no se prohíbe, sino se regula para minimizar los riesgos. De la misma manera, la respuesta de la administración pública, sujeta a los derechos y principios consagrados en la Constitución, tiene que buscar respuestas proporcionales a los peligros que puedan surgir de la vegetación urbana, para no acabar, mediante una tala indiscriminada, con todas las virtudes que la misma aporta a la vida urbana.
  • Que, por tanto, sin incluso alegar derechos propios de los árboles, concepto ajeno a la Constitución en su versión actual, los derechos de los ciudadanos a una vida sana y a la autonomía obligan a la administración pública de Sevilla a replantear su gestión de la vegetación urbana.

 

Ante estos hechos, la Red Sevilla por el Clima:

  • Ha recogido, hasta la fecha, más de 10.000 firmas en change.org demandando la paralización inmediata de las talas y una re-evaluación urgente de esos ejemplares a eliminar por el Ayuntamiento.
  • Ha consultado a numerosos profesionales expertos en arboricultura quienes señalan que la evaluación realizada por el Ayuntamiento en 2015 debería actualizarse y revisarse, dado que buena parte de esos árboles se pueden salvar con medidas alternativas a la tala. (informes que se podrán aportar si fuese necesario)
  • Ha consultado a numerosos profesionales expertos en arboricultura quienes señalan que las podas realizadas actualmente por el Ayuntamiento de Sevilla pueden incluso aumentar más los riesgos de caída, especialmente si se realizan en esta época estival. (informes que se podrán aportar si fuese necesario)
  • Ha comprobado in situ que la gran mayoría de los árboles apeados no estaban provocando daños en el acerado de las calles ni las ramas suponían un riesgo por posibles caídas.
  • Ha mantenido reiteradas reuniones con técnicos del Ayuntamiento durante los días 9 y 10 de julio, sin que se haya llegado a ningún acuerdo para el diálogo de las partes, ni para la revisión de dicho plan de tala y poda masiva de árboles.

Por todo lo cual, DEMANDAMOS:

  1. Parar la tala inmediatamente y realizar, mediante profesionales independientes, una revisión de la evaluación de riesgo existente.
  2. No llevar a cabo talas innecesarias en verano, cuando la sombra es más necesaria. Solo las justificadas por profesionales cualificados.
  3. Revisar las actuaciones de poda para mejorar su eficacia y evitar suponer un mayor peligro futuro.
  4. Reponer con especies adecuadas a nuestro clima todos los alcorques vacíos de la ciudad, ¡unos 12.000 actualmente!, y realizar urgentemente un nuevo Plan Director y de Gestión de Arbolado para aumentar la sombra verde en todas las calles de forma más eficaz.

El clima de Sevilla necesita muchísimos más árboles, más sombra verde y que cuidemos los árboles de nuestras calles y plazas.

 

 

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