El nuevo Paseo Marqués de Contadero obtiene un resultado negativo en el análisis realizado por la Red Sevilla por el Clima

La Red Sevilla por el Clima, como asociación ciudadana comprometida con el clima urbano de Sevilla, trata de jugar un papel fundamental en la habitabilidad, bienestar y futuro de la ciudad. Por ello, nos interesa señalar y poner de relieve las acciones positivas o negativas para el clima que la ciudad, sus habitantes e instituciones llevan a cabo. Para ello usaremos criterios objetivos y medibles que serán analizados con herramientas específicas.

En este momento se hace imprescindible pronunciarnos sobre una obra pública recientemente inaugurada de gran relieve para la ciudad, como las propias autoridades responsables han señalado. Después de un muy largo proceso se ha inaugurado finalmente la obra del Paseo Marqués de Contadero junto a la dársena del río. El análisis de este caso da un resultado muy preocupante, ya que la obra recién inaugurada ofrece resultados absolutamente negativos en cada uno de los parámetros estudiados: porcentaje de sombra, albedo de las superficies, porosidad de los materiales, presencia de agua, tipos de vegetación de superficie y arbórea, integración con los ecosistemas adyacentes, entre otros.

Se ha arrancado vegetación existente y no se ha plantado absolutamente nada, ni un árbol, ni un parterre. En consecuencia la exigua sombra que recibe la nueva superficie es la de las palmeras existentes y no en las horas centrales del día. Esta tremenda situación coincide con que algunas de las superficies más duras son de piedra gris Sierra Elvira, con un albedo bajo, que pueden alcanzar temperaturas muy altas en verano (las mediciones que se realicen en periodo estival harán visible el problema que conlleva este tipo de soluciones).

Por otro lado, las superficies nuevas son todas compactas y con un nivel de porosidad muy bajo, lo que dificulta la absorción y evaporación del agua en su superficie refrescando el ambiente. Tampoco se han contemplado fuentes, ni bebederos o láminas, entre otros; por no hablar de otras soluciones más complejas como los micronizadores. Además, no hay ningún elemento que actúe para evitar el sobrecalentamiento.

En definitiva, es un nuevo espacio público en el corazón de la ciudad que no sólo no contribuye positivamente a mitigar las condiciones extremas que sufre Sevilla en verano, sino que aporta un claro empeoramiento, convirtiéndose, por un lado, en una superficie inhabitable durante muchos días del año y, por otro, en un nuevo foco de aumento del efecto isla de calor urbano que padecemos y que agrava exponencialmente las altas temperaturas de nuestra región.

Con esta obra las autoridades de la ciudad, no sólo ofrecen un espacio lamentable desde el punto de vista climático y un nuevo problema a los ciudadanos, sino que además están proponiendo un pésimo ejemplo y alejándose de los criterios ambientales que necesitamos para conseguir una ciudad que se pueda habitar en los tiempos problemáticos que se avecinan. Es una triste ironía que esta actuación se abra a la ciudadanía justo al cumplirse el 25 aniversario de la inauguración de la Expo’92, que albergó un ejemplo de control del microclima a través de actuaciones bioclimáticas bien diseñadas por técnicos sevillanos pioneros a nivel mundial.

 

Abajo se muestran algunas imágenes de la obra.

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